
Corría el 19 de julio de 1835, cuando arribó al puerto del Callao, el ilustre e intrépido Charles Darwin... en medio de uno de los peores momentos de la historia peruana. Resulta que meses antes de la llegada de Darwin, el 22 de febrero de 1835, Salaverry se había proclamado Jefe Supremo rebelándose así contra el presidente Luis José Orbegoso, que había marchado hacia el sur a combatir a los caudillos Echenique y Gamarra.
Por eso afirmó el sabio inglés, con gran vergüenza ajena supongo:
"Ninguna república en Sudamérica, desde la declaración de la Independencia, ha sufrido más de la anarquía que el Perú. Al tiempo de nuestra visita había cuatro jefes militares en armas conteniendo por la supremacía en el gobierno. Si uno de ellos lograba por un tiempo ser muy poderoso los otros se coligaban contra él; pero tan pronto como ellos resultaban victoriosos surgía la hostilidad entre uno y otro…"
Desde entonces nuestra ciudad ya daba mala impresión pues del Callao dijo: “es un sucio y mal construido pequeño puerto de mar… El ambiente está cargado de malos olores, y ese hedor peculiar que puede percibirse casi en todas las poblaciones tropicales, es aquí muy fuerte”; y de los habitantes del puerto y de la capital, tampoco emitió comentarios muy halagüeños: “Los habitantes tanto aquí como en Lima, tienen todas los rasgos imaginables de una mixtura de sangres entre europea, negra e india. Ellos aparecen como gente ebria y depravada”.
Siguiendo con Lima, el mismo Charles nos lo dice: desde siempre fue La horrible, y para nada, la Ciudad Jardín:

Darwin se retiró el 30 de agosto de ese mismo año, quedándose así en el Perú, por apenas cuarenta días, en comparación con el año que pasó en Chile, estudiando las costas. Pudo haber precedido a Antonio Raimondi y Augusto Weberbauer, pero el contexto político se lo impidió. Así como su frustrado crossover con Marx, quién sabe que hubiera resultado de sus estudios de la incomparable riqueza natural del Perú.
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Fuentes:
* Amautacuna de la historia
* Reportero de la historia
* Julio Cotler, "Clases, estado y Nación en el Perú"
3 comentarios:
tampoco hay que ser tan malos, Ciudad Jardín era en la época de Amat y Junyent (o Juniet, como también le escriben), del Paseo de Aguas, de la Alameda de los Delcazos y todas esas cosas. Luego se descuidaron mucho con la independencia, cuando vino Flora Tristán se llevó una impresión algo por ese estilo, aunque más por la gente, de comportamiento tan mezquino con los indígenas.
Por lo que me cuenta mi abuelo en la época de Leguía era muy bonita y "civilizada", según un profesor francés hasta los 60s o 70s (no recuerdo bien cuanto me dijo) Lima no tenía que envidiar a una ciudad promedio europeo, la gente era respetuosa, las calles tranquilas, no había bullicio, incluso cerca a las orillas del Rímac había al menos algún restorán ficho. Luego todo se fue en caida libre a lo que tenemos hoy!
:S
Bueno, Darwin se pasaba un poco. Posiblemente, le debió sorprender que la antigua capital del Virreinato de Perú, región más valiosa y rica del Imperio Español, se hallase en tal estado. Pero también es cierto que no se podía esperar menos de una ciudad que había sufrido sitios y combates. Y así, es comprensible que el puerto de Callao tuviese tan poco interés comercial.
* Ése Leguía, claro que modernizó la cuidad, porque así como ahora don Alan está más loco que nunca con la dichosa ALC-UE y la que se viene con APEC, por entonces se celebraba el primer centenario de la independencia y tuvo que mandar a refaccionar lo que pudo, y a hacer pasar piola a numerosos edificios ruinosos.
* El puerto del Callao resistió muchos embates, pero como apostilla adecuadamente el buen coleccionista, tantos combates le pasaron factura como puerto comercial, pese a su estratégica ubicación en el Pacífico Sur.
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