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miércoles, 12 de septiembre de 2007

Más loco que una cabra

Uno tiene el prejuicio que los animales de granja son terriblemente aburridos. Después de todo, ¿qué pueden tener de interesantes esos cuadrúpedos abastecedores de carne, leche, cuero y lana? Lo cual, además de ser una apreciación excesivamente especista, revela falta de observación.

Éste es el caso de las cabras, de la cuales he encontrado dos excentricidades debidas, una a sus características genéticas y otra a sus hábitos. Cabe aclarar que la primera se da en ciertas especies, mientras que la segunda casi todas la pueden adquirir.

El primer fenómeno es el de las cabras miotónicas. Son resultado de la selección artificial del ser humano, que fue seleccionando cabras con gran musculatura, debido a que ello significaba más carne. Pero dicha complexión hizo que las cabras sufrieran una anomalía en su locomoción, porque cada vez que son alteradas o puestas en una situación de riesgo, se quedan paralizadas y caen al suelo con los miembros tiesos. A veces basta un ruido o alguien que se les acerque corriendo para que rueden tiesas por lo suelos, hasta que minutos después todo se normaliza, y vuelven a andar. Se deduce de esto, que si no fuera por un cercado alrededor del lugar de pastoreo, esta cabritas ya se hubieran extinguido.


Lo segundo es algo que casi todas la cabras pueden hacer... si se dan la condiciones y si ellas lo quieren. Imagínense que en el futuro las cabras se extinguieran, y no tuviesemos de ellas para investigar, sino sus huesos. A partir de su esqueleto, típico de un animal caminador, nadie podría predecir que harían esto (en exclusiva desde Marruecos):


Es todo por hoy en paleocurrencias. ;)