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jueves, 11 de octubre de 2007

Algo bochornoso

Bueno, continuemos con nuestro fraude favorito, el de las piedras de Ica. Tengo ante mis ojos, un fragmento de lo que escribió precisamente el P. Alberto Rossel Castro, quien como ya he venido diciendo, fue primo lejano de mi abuelo materno, Fausto Ríos Francisco. Conocido historiador de muy claro juicio, escribió el libro "Arqueología Sur del Perú" (Editorial Universo S.A., 1977), del cual extraigo unos fragmentos para que se vea desde cuan antes ya se sabía que esto era un burdo fraude, en el epílogo "Algo bochornoso sobre gliptolitos en Ica".

Primero, el cómo se dio cuenta de que las piedras no eran antiguas sino hechas a mano apenas el día de ayer:

(...) Cuando se exhibían los gliptolitos en la Casa de la Cultura de Ica, en 1967, siendo director del mismo Instituto, el citado doctor Cabrera, fui invitado por él, para conocer de cerca a las diferentes representaciones líticas; y, del análisis ejecutado “in situ”, me percaté, con no menos asombro, de muchos defectos fundamentales; entre ellos:

- El material empleado era en su mayoría “rodados de río” extraídos ex profesamente de algunas morenas de los alrededores de Okukaje donde, casualmente, abunda este material de limos macizos.
- Las estilizaciones son uniformes, hechas con un punzón metálico, bajo relieve, no muy profundas, demostrando a las claras, haber salido de la mano de un solo hombre que vive en nuestra época.
- El artista trata de mezclar estilos de la civilización Parakas, Naska e Inka con animales antediluvianos de mamut, mastodonte, reptiles que pelean salvajemente contra el hombre cuaternario, vestido de trusa como si ya éste conociese el pudor.
- Cada piedra estilizada ha sido sometida al fuego con el fin de endurecer su superficie, y luego barnizada con gomalaca rubia o grasa con el propósito de dar brillo color mate o madera, simulando antigüedad.

Las pruebas, más contundentes que pulverizan a ésta fantástica teoría, están en las numerosas exploraciones científicas realizadas en las áreas arqueológicas de Ica, sin haber encontrado siquiera una piedra parecida a la que comentamos.
Todas estas observaciones fueron publicadas en “La Prensa” de Lima, mes de Junio de 1967.
Desde entonces, el doctor Javier Cabrera Darquea, muy a pesar de estos defectos sustanciales, que excluyen toda autenticidad a sus gliptolitos, ha divulgado en entrevistas periodísticas, en conferencias, en su cátedra universitaria, casos de embarazo, de operaciones cesáreas, transplantes de cerebro, etc., que se habrían realizado en la zona de Okukaje, hace más de 60 millones de años; y aún más, asegura que Ica sea la cuna de la humanidad; que los gliptolitos fueron hechos por seres extraterrestres que invadieron la región de Ica.
(...)

Luego, su juicio y el cómo este montaje adquirió pronto imitadores, aunque usted no lo crea:

(...) A mi parecer estas piedras no deben ocupar un sitial en el Museo de Ica, que es un centro sagrado de inspiración verídica e histórica. Muy bien esas piedras harían más honor sirviendo de piso ornamental del mismo Museo o de cualquier otro edificio de Ica. (...)
Todas las colecciones particulares que se exhiben como una novedad del siglo no merecen crédito ni comentario alguno por más prestigio y galardones científicos que tengan sus poseedores. Menciónanse colecciones de los señores Santiago Quiróz, César Almeida, Santiago Calvo, Jaime Salas, etc. (...)

Para finalizar, la palabras de la doctora Rosa Chung, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos:

(...)“Que no hay civilización ni cultura, pueblo ni raza por remotos que sean, que hayan desaparecido en totalidad y tan absolutamente que no haya dejado a su paso por al tierra alguna clase de restos fósiles que sirvan para establecer su existencia: huesos fósiles o residuos de cerámica, tejidos, armas, adornos, objetos rituales o de uso doméstico”.(...)

Se incluye también como prueba definitiva, la carta escrita por el artesano y huaquero (saqueador de tumbas) Basilio Uchuya [1]:

(...)“Yo Basilio Uchuya Mendoza, reconozco que todas las piedras del doctor Javier Cabrera Darquea han sido trabajadas por mí. Bajo el sistema del quemado de piedra, luego trazado con sierra doble filo y luego bañadas con barro, con un pequeño trapo, lo vengo realizando desde hace diez años y de la única persona que le vendido mi trabajo es al doctor Cabrera, dicho sea de paso lo he conocido por doctor Sotil.”

“Hacienda Ocucaje 10 de enero de 1975. Fdo. Basilio Uchuya”
(...)

Pese a todo eso, hasta el día de hoy, seudoinvestigadores, como J.J. Benítez han gastado saliva en demostrar la veracidad de las piedras, diciendo que la ciencia es cerrada y no admite nada que no pueda explicar, y cosas así. Como dirían por ahí, magufos.


Y para terminarla, fotos y dibujos del fraude, que aparecen en el libro de Rossel:





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[1] En esos momentos todavía no se retractaba Uchuya, porque no había caído en la cuenta que si vendía piedras que eran verdaderas, iba a ser acusado de traficar con patrimonio histórico. Negó para salir del paso, pero continuó vendiendo las piedras hasta su muerte en el año 2001.