sábado, 21 de junio de 2008
Archivo Seudociencias: Iker Jiménez y el Mokele Mbembe
Comenzamos con aspavientos de un dinosaurio vivo en la selva de la República Democrática del Congo. Vamos, los de mi calaña decimos que las aves son dinosaurios, así que no había necesidad de reinventar la rueda.
Pero en fin, su fantasía es pwneada con la opinión del biólogo Fernando González Sitges, director de Explora Films, una productora de documentales de España que viajó al lugar mismo de los hechos, cosa que algunos magufos hacen (por hacer finta), y otros no.
Los mismos lugareños desmienten la pretensión criptozoológica que hasta entonces se había sostenido, de que el Mokele Mbembe fue un saurópodo perdido en la selva africana. Pobre Jiménez, el contenido de su programa se fue al diablo en menos de 10 minutos de haber empezado, ¿cómo continuar y rellenar el resto del bloque? Fácil, dejemos que el científico hable.
Viscitudes del viaje, aspectos anecdóticos... Así, tenemos que la identificación errónea con los dinosaurios, proviene del elefante selvático, que al sumergirse en el agua, con la trompa fuera, crea la imagen de un animal robusto de cuello largo; por otro lado, en realidad la bestia buscada, resulta ser un mamífero. Posiblemente un rinoceronte acuático, tan distinto a los de sus parientes de sabana. El problema es que en la selva africana no los hay, no se los ha descubierto.
Concluyendo: la criptozoología se dispara a sus propios pies. Confunde papas con camotes, o como en este caso, deforma aún más la realidad, acomodando las imágenes, resaltando aspectos que le gustan y omitiendo los que no.
viernes, 13 de junio de 2008
Archivo Seudociencias: Cuando no se sabía del KT
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Ciertamente la tesis de que los extraterrestres inspiraron a egipcios y pueblos precolombinos su rica y magnífica cultura, tiene un trafondo racista: este criterio no vale para los pueblos occidentales, y curiosamente tampoco para los mesopotámicos y hebreos. Pero si hubo un apasionado ufólogo, obsesionado con llenar de extraterrestres la historia y la prehistoria, éste fue el mexicano Tomás Doreste, de quien conseguí hace algún tiempo, algunas obras prestadas.
En el Volumen 2 de su obra "Grandes temas de lo oculto y lo insólito", en el capítulo: Cuando el mundo aún no era mundo, postula una extraña teoría sobre la extinción de los dinosaurios: perecieron a causa de la intensa radiación de una explosión de supernova, que acaeció hace 65 millones de años, justo cuando la tierra estaba con su defensa del cinturón magnético de Van Allen. Curiosamente, líneas antes nos dice que fue otra supernova la que les dio origen; como no podía ser de otro modo, incluyendo a sus ubicuos extraterrestres-que-hacen-y-deshacen.Dejemos que el mismo Doreste nos lo diga:
Ésta supernova de hace doscientos millones de años fue provocada por una inteligencia superior, que deseaba obtener seres bípedos a su imagen y semejanza: el ser humano. Pero fallaron los cálculos y resultó una caricatura, una bestia monumental, con andar humano, dotada de un cerebro desproporcionado que para nada servía. (...)
La siguiente supernova estallaría a una distancia perfectamente calculada, para que sus efectos no resultasen demasiado violentos. Echaron mano del hidrógeno, elemento que tanto abunda en el universo, y produjeron una superbomba nuclear. (...) Desaparecieron los grandes reptiles y prosiguió lenta pero inexorablemente la evolución hasta culminar en la aparición de los seres humanos.
Ahora resulta que no sólo la extinción, sino la evolución de la vida en la Tierra, estaba condicionada a la voluntad de esos misteriosos alienígenas. Pero nuestro querido magufo, remacha mas adelante:
¿Resultó el ser humano tan perfecto como hubieran deseado los seres superiores que regían -o siguen rigiendo- los destinos de nuestro planeta? La respuesta es negativa. Una ojeada al cerebro de hombre demuestra que tan sólo una tercer parte del mismo funcona a plena capacida. (...)
Somos acaso como los dinosaurios de la era Secundaria, que estamos esperando la llegada de otros seres superiores que activarán una supernova para aniquilar a la humanidad y producir seres humanos más perfectos?
Por supuesto, para la fecha en que se escribió esto, 1979, la teoría de la extinción por culpa de un asteroide, no estaba tan difundida. De hecho el paleotecnócrata me comentó en una ocasión que hasta las piedras de Ica la pretendieron poner en duda (y cómo no, ahí estaba el infaltable Benítez).
Actualmente, sabemos que hace 65 millones de años, los dinosaurios en contraron un dramático final a causa de la caída de un asteroide en la actual Yucatán. Se extinguieron todos, menos los que evolucionaron en aves, y ello dejó abierto el camino a los mamíferos, que a su vez produjeron por evolución, al ser humano.
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Bueno, fue fácil desarmar a este charlatán. Ya lo saben: Tomás Doreste le plagió a Michael Crichton, la idea de un Parque Jurásico.
Para el próximo archivo: Iker Jiménez y el Mokele Mbembe (o como rayos se escriba). ;) Es todo por hoy en el Mundo Troodon.
sábado, 7 de junio de 2008
El reino de los errores

¡Y se suponía que tenían un arqueológo de verdad asesorándolos! Ahora sabemos que efectivamente Hollywood no consulta ni la wikipedia. Semejante sarta de errores no la esperaba ni de 10'000 a.C.
martes, 9 de octubre de 2007
Al Norte de América
Todos sabemos desde el colegio que hay al menos 3 teorías sobre la población de América. La primera, ya descartada, que decía que el género Homo se originó en América y que de ahí se expandió al mundo, propuesta por Florentino Ameghino; la segunda, ya demostrada con contundente veracidad, del checo Ales Hrdlicka, sobre la procedencia asiática del hombre americano [1]; y la de Mendes Correa y Paul Rivet, sobre el origen del hombre americano en Oceanía [2]. Pero ¿qué me dicen de cierta hipótesis que es artículo de fe para cierta secta religiosa?
Tal vez el introito haya sido demasiado serio para un tema tan pueril, pero es que en estos días estuve revisando en la Biblioteca Pedro Zulen de mi universidad, un ejemplar del Libro de Mormón, el libro de la revelación de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, pomposo nombre de los mormones. El autor, Joseph Smith, a su vez fundador de la secta [3], desarrolla una artificiosa historia que emula las aventuras bíblicas, con nada menos que América como escenario. Procedo a resumir.
En tiempos del profeta Jeremías, a un hombre llamado Lehi, le es ordenado por Dios nada menos que emprende un viajecito de ultramar hasta el Nuevo Mundo en barcos de gran calado. Desembarcan nada menos que en la costa actual de Chile, donde sus hijos, Nefi y Lamán, fundan sendas tribus, los nefitas y lamanitas, cuyos miembros se multiplican desaforadamente para poblar el continente.
El libro prosigue con elementos delirantes y que fueron ajenos por completo a la tecnología precolombina: objetos de hierro y ruedas en vehículos; hasta escritura jeroglífica del "egipcio reformado" encontraremos. Y por si fuera poco, tenemos animales domésticos que son totalmente ajenos a América: caballos, burros, elefantes y vacas. Algunos aducen que así eran llamados la llama, el tapir y el bisonte por los judíos venidos de ultramar, pero ello significa enlistar en una serie de contradicciones obvias, lo cual no pienso realizar en este momento.
¿Cómo explica el alucinante relato el origen del hombre americano? Pues simple: el hombre amerindio, de piel cobriza, es nada menos que la tribu lamanita, que cayó en pecado. Eventualmente se volverían blancos con arrepentirse de sus pecados. Y si no había blancos en América al tiempo de arribar Colón, es porque los malosos lamanitas extreminaron a los nefitas, el último de los cuales, Moroni, hijo de Mormón, dejó un libro de oro en Cumorah, New York, donde el oportuno Smith lo encontró.
¿Se siente raro decir todo esto, no? Por supuesto. Y es que en el Perú, la segunda secta más influyente son los mormones. A veces los veo llevando ejemplares del mentado libro, preguntándome si siguen creyendo aquello a pie juntillas. Y no me falta razón para sospechar ligeramente: así como los creatas actualizaron el creacionismo con el Diseño Inteligente, algunos mormones pretenden actualizar la seudohistoria del Libro de Mormón, con unas muy forzadas y contradictorias intepretaciones en lo geográfico [4].
Y luego dicen que no criticaría fundamentalismos religiosos.
---[1] En un volumen de la Historia Universal de Salvat, encontré el dato que Hrdlicka fue antecedido en su hipótesis por José de Acosta, jesuita español del S. XVII.
[2] Al respecto de esto, mi amigo el Mexivenator me habló de los baby faces olmecas, que tienen rasgos negroides, y a mi vez le dije que en algunos ceramios moche aparecen rasgos de ese tipo; pero sin duda la mayor evidencia la constituyen los restos del hombre de Lagoa Santa, en Brasil.
[3] No confundir con Joseph Smit (1863-1929), ilustrador naturalista holandés.
[4] Sin embargo cabría aclarar que a diferencia del DI, que es una amenaza viva en el campo de la educación, la teoría de la inmigración hebrea (por llamarlo de algún modo) ha perdido bastante fuerza en el campo educativo, aún dentro de los mismos centros educativos mormones, que le dan a esto un carácter de metafórico, con tal de realzar sus enseñanzas morales. :O

