Todos sabemos desde el colegio que hay al menos 3 teorías sobre la población de América. La primera, ya descartada, que decía que el género Homo se originó en América y que de ahí se expandió al mundo, propuesta por Florentino Ameghino; la segunda, ya demostrada con contundente veracidad, del checo Ales Hrdlicka, sobre la procedencia asiática del hombre americano [1]; y la de Mendes Correa y Paul Rivet, sobre el origen del hombre americano en Oceanía [2]. Pero ¿qué me dicen de cierta hipótesis que es artículo de fe para cierta secta religiosa?
Tal vez el introito haya sido demasiado serio para un tema tan pueril, pero es que en estos días estuve revisando en la Biblioteca Pedro Zulen de mi universidad, un ejemplar del Libro de Mormón, el libro de la revelación de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, pomposo nombre de los mormones. El autor, Joseph Smith, a su vez fundador de la secta [3], desarrolla una artificiosa historia que emula las aventuras bíblicas, con nada menos que América como escenario. Procedo a resumir.
En tiempos del profeta Jeremías, a un hombre llamado Lehi, le es ordenado por Dios nada menos que emprende un viajecito de ultramar hasta el Nuevo Mundo en barcos de gran calado. Desembarcan nada menos que en la costa actual de Chile, donde sus hijos, Nefi y Lamán, fundan sendas tribus, los nefitas y lamanitas, cuyos miembros se multiplican desaforadamente para poblar el continente.
El libro prosigue con elementos delirantes y que fueron ajenos por completo a la tecnología precolombina: objetos de hierro y ruedas en vehículos; hasta escritura jeroglífica del "egipcio reformado" encontraremos. Y por si fuera poco, tenemos animales domésticos que son totalmente ajenos a América: caballos, burros, elefantes y vacas. Algunos aducen que así eran llamados la llama, el tapir y el bisonte por los judíos venidos de ultramar, pero ello significa enlistar en una serie de contradicciones obvias, lo cual no pienso realizar en este momento.
¿Cómo explica el alucinante relato el origen del hombre americano? Pues simple: el hombre amerindio, de piel cobriza, es nada menos que la tribu lamanita, que cayó en pecado. Eventualmente se volverían blancos con arrepentirse de sus pecados. Y si no había blancos en América al tiempo de arribar Colón, es porque los malosos lamanitas extreminaron a los nefitas, el último de los cuales, Moroni, hijo de Mormón, dejó un libro de oro en Cumorah, New York, donde el oportuno Smith lo encontró.
¿Se siente raro decir todo esto, no? Por supuesto. Y es que en el Perú, la segunda secta más influyente son los mormones. A veces los veo llevando ejemplares del mentado libro, preguntándome si siguen creyendo aquello a pie juntillas. Y no me falta razón para sospechar ligeramente: así como los creatas actualizaron el creacionismo con el Diseño Inteligente, algunos mormones pretenden actualizar la seudohistoria del Libro de Mormón, con unas muy forzadas y contradictorias intepretaciones en lo geográfico [4].
Y luego dicen que no criticaría fundamentalismos religiosos.
---[1] En un volumen de la Historia Universal de Salvat, encontré el dato que Hrdlicka fue antecedido en su hipótesis por José de Acosta, jesuita español del S. XVII.
[2] Al respecto de esto, mi amigo el Mexivenator me habló de los baby faces olmecas, que tienen rasgos negroides, y a mi vez le dije que en algunos ceramios moche aparecen rasgos de ese tipo; pero sin duda la mayor evidencia la constituyen los restos del hombre de Lagoa Santa, en Brasil.
[3] No confundir con Joseph Smit (1863-1929), ilustrador naturalista holandés.
[4] Sin embargo cabría aclarar que a diferencia del DI, que es una amenaza viva en el campo de la educación, la teoría de la inmigración hebrea (por llamarlo de algún modo) ha perdido bastante fuerza en el campo educativo, aún dentro de los mismos centros educativos mormones, que le dan a esto un carácter de metafórico, con tal de realzar sus enseñanzas morales. :O
De momento es todo por hoy en Paleocurrencias. ;)
